Silla Eames

Eames, la silla más emblemática

La creación de la silla eames

Saber reconocer una necesidad es la principal condición para ponerse a diseñar algo útil. Y precisamente eso es lo que supieron hacer de maravilla los creadores de las clásicas sillas eames, el matrimonio Charles y Ray Eames.

En los años 40, se dieron cuenta de que había un déficit en el mercado del mobiliario industrial, la creación de muebles de alta calidad y a la vez accesibles a la clase media, que tuviesen una gran versatilidad y pudiesen valer para cualquier uso, tanto casero como público.

La curiosidad y el entusiasmo en las cosas que hacían se hizo patente en sus creaciones, y en ese ambiente, se continuo experimentando durante años la forma de satisfacer esa demanda existente.

La creación de la silla eames

La creación les llevo a diseñar y producir cientos de sofás plegables para el hogar, asientos para estadios de futbol, asientos para aeropuertos, sillas para escuelas e institutos, asientos para prácticamente cualquier lugar público. Pero no se detuvieron ahí.

La idea base del concepto de su diverso trabajo fue hallar la manera de diseñar un asiento con un respaldo para apoyar cómodamente la columna vertebral, sin que se clavase nada y fuese cómoda para apoyar el resto del cuerpo, pero para ello necesitaban una forma adecuada y materiales flexibles en lugar de un tapizado acolchado (que era lo que se fabricaba en aquel momento).

La funcionalidad del mueble para ellos era prioritario y primaba ante el diseño. El exterior se puede cambiar, pero lo que funciona, funciona.

Los materiales que utilizaron fueron la madera contrachapada, el plástico reforzado con fibra de vidrio, aluminio y malla de alambre soldado.

Esta forma de pensar y de diseñar les llevó a crear una silla de madera contrachapada, que era cómoda, sin ningún tipo de relleno y que podía producirse rápidamente en masa.

Descubrieron que la madera contrachapada podía soportar todo el peso de la espalda y se decantaron por la idea de dos piezas con paneles de madera contrachapada separados en el respaldo y el asiento.

El problema era que las chapas de madera se rompían cuando de doblaban en ángulos agudos. Pero nuestros diseñadores no se daban por vencidos y para solucionar este problema, los Eames y sus colegas experimentaron cortaron rendijas y agujeros en este tipo de sillas de conchas, así la madera contrachapada no se rompía y su diseño era bastante bonito.

La silla de fibra de vidrio de los Eames resolvio el problema de cómo poder hacer un asiento de una sola pieza. La calidad de este material y la capacidad para modelarlo hacia que fuese un método más atrayente que el contrachapado que utilizaban. La fibra de vidrio ya se había utilizado durante la guerra para reforzar el radar de los aviones. El concepto se implemento en la creación de una de las primera sillas de plástico de una sola pieza.

Así, después de muchos experimentos fallidos y de otros no tanto, en 1946 nació la silla eames, cuyo estilo sigue vigente hasta nuestros días y se versión de miles de maneras diferentes.